LA PRIMERA ESTACION

ESCRIBIR PARA SER ESCLAVOS, LEER PARA SER LIBRES...

27.6.13

FILIA II

Para César Panduro

Hombre:
Tú, que has peleado siempre 
para ponerle estrellas
al cielo raso de la habitación
que compartías con tus hermanos,
tú, que fuiste capaz de transformar
una acequia en un río al mismo tiempo
que el río se volvía sendero
para que tu abuela partiera al otro mundo
como siempre soñó: En un bote a remo,
tú, que vislumbraste en las aves
el primer  amor
y en las ramas de un huarango
ese abrazo negado por tu padre,
tú, que paleaste el hambre
devorando libros y mitigaste el frío
cobijándote entre versos ardientes,
tú, el muchacho loco
de la música oscura
el hombre cuerdo del fútbol
que aun patea un balón
como cuando tenía 5 años,
tú, que le has abierto la puerta
a indigentes extraños
con la misma generosidad
que tu corazón a amores ingratos
sin quejarte jamás,
tú, que corres en el campo
como perro sin pedigrí
con tal de alcanzar
la velocidad del viento
y sentirte esa hoja que ya cayó,
tú, que miras el mundo con la nobleza
de un niño pequeño,
pero lo interpretas
como un sabio añoso,
tú, que has sabido recoger
mis penurias en tus hombros
con vocación de hermano,
tú, que todo y nada has vivido,
en esta hora lóbrega, ponte de pié
y sigue caminando,
como lo hacías
antes de conocer los zapatos,
y sigue caminando,
como lo hacías
buscando la respuesta al enigma
de los lentes oscuros de tu madre,
y sigue caminando ,
con la terca fe del poeta
que vive bajo tu carne
y que sabe que la luz está cerca,
siempre cerca
y sigue caminando…


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